Algunas ciudades se han puesto a la vanguardia en la defensa de los inmigrantes ante la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. En Miami, donde más del 66% de la población es de origen hispano, algunos lamentan el poco compromiso de las autoridades locales con los indocumentados.

MIAMI, Florida.- Leah Cayasso ya ha escrito su carta a Santa Claus este año pero, por encima de juguetes o muñecas, el mayor deseo de esta niña de 11 años es que su familia se mantenga unida. No quiere que deporten a sus papás que hace más de una década llegaron indocumentados de Nicaragua a Estados Unidos para empezar una nueva vida en Miami.

Como Leah, una veintena de niños y adolescentes, muchos de ellos hijos de indocumentados o dreamers, se presentaron este miércoles en la oficina del alcalde del condado de Miami, Carlos Giménez, para entregarle cartas con sus deseos de Navidad.

“Este año es importantísimo ya que se aproxima una Presidencia que ha prometido deportar a cientos de familias”, afirmó a las puertas de la oficina del alcalde Lis Marie Alvarado, una de las promotoras de la iniciativa “Un deseo para las fiestas” de la organización We Belong Together.

“Entonces los niños, niñas y jóvenes están escribiendo cartas a sus líderes locales como el alcalde o el gobernador para pedirle que sus deseos para estas fiestas es que sus familias permanezcan juntas y también sus comunidades, ya que ellos y ellas tienen el poder para protegernos. Creemos que no solamente simbólicamente lo digan pero que también los gobiernos locales se comprometan a que no colaboren con la Migra”, añadió.

Dentro de la oficina, el alcalde del condado de Miami-Dade, Carlos Giménez, recibió a los pequeños, los escuchó, recogió las cartas y los deseó que, como todos los niños, puedan estar con sus familias.

Pero más allá de los buenos deseos, las autoridades de la ciudad y el condado no parecen estar dispuestas a ponerse a la vanguardia de la defensa de los indocumentados como lo han hecho Los Ángeles, Chicago o Nueva York.

“No somos una ciudad santuario”

El propio Giménez afirmó rotundamente ante los medios y después de recibir a los niños, que Miami no se sumará a las denominadas “ciudades santuarios”, un término amplio para hablar de los territorios que se niegan a cooperar con las autoridades federales para aplicar las leyes de inmigración y a las que elpresidente electo Donald Trump declaró la guerra durante la campaña.

“Nosotros no somos una ciudad santuario, nosotros cumplimos con las leyes federales y siempre vamos a cumplir con las leyes federales”, sostuvo el alcalde del condado de Miami. Pero apuntó que, si tiene la posibilidad de hablar con Trump, al que conoce personalmente, abogará por una reforma migratoria integral, pero también por la protección de la frontera.

“No hay manera de que vayan a deportar a 11 millones de personas que han estado aquí muchos años ni a niños de esas personas que nacieron aquí y que también se tienen que tomar en cuenta y se deben quedar con su familia”, afirmó Giménez.